Quizás debería poner en interrogante el título ya que la protagonista de esta historia, supera la frustración de no poder bailar completa. De ser “im –perfecta”. Le falta un zapato y por tanto, equilibrio.

Dejaré que quiénes vean la pieza se cuestionen esa fragilidad.

Todos convivimos con carencias físicas, emocionales, psicológicas o materiales. Todos nos las vemos con nuestros propios límites y en esas líneas, en esas fronteras se concreta esta pieza.

Líneas que indican el camino, las metas, los límites o los puntos de salida. Líneas que marcan un antes y un después, un territorio u otro. Una decisión, una puerta a cruzar, un cambio, un umbral…

A veces traspasar la línea nos coloca en otra situación extrema. Pasamos del blanco al negro y en ese vértigo no vemos ningún término medio, ningún gris.

Ahí somos frágiles porque quizás olvidamos que

la búsqueda de la perfección es como caminar al filo de la navaja.

Leonor Leal.

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